Leo en rompecadenas que según el grupo Anti-Phishing Working, en los últimos dos años el número de estafas digitales ha aumentado en un 250%. Además de los delitos que persiguen fines económicos, el robo de contraseñas e identidad entre los internautas está aumentando considerablemente, según lo indica la Brigada de Delitos Tecnológicos de España.

Cada vez son más las personas que realizan denuncias por espionaje de sus correos electrónicos, bloqueo de sus cuentas o robos de identidad. Generalmente, detrás de estos delitos se encuentran conflictos sentimentales y la necesidad de saber qué y con quién se escribe la pareja. También son comunes los casos de robos y bloqueos de cuentas, para luego pedir un rescate por ellas.

Los métodos utilizados son muy variados, desde la ingeniería social y el uso de keyloggers (programas que capturan todo lo que se teclea), hasta la contratación de informáticos que se ofrecen para obtener contraseñas.

¿Cómo podemos proteger nuestra identidad?.

Como ya hemos mencionado en varias ocasiones, nunca debemos responder e-mails que soliciten nuestro usuario y contraseña, tampoco debemos introducir estos datos en páginas que no sean las originales. En el correo, debemos cambiar la contraseña cada cierto periodo de tiempo y por supuesto, procurando no utilizar contraseñas obvias como fechas importantes o nombres que se relacionen con nosotros. También debemos tener una ”pregunta secreta” segura, es decir con una respuesta que no conozcan otras personas. Por último, cuando nos conectemos desde la oficina o desde un cibercafé, no deberemos marcar las opciones del tipo ”recordar nuestros datos” y además al finalizar, deberemos cerrar completamente nuestra sesión de usuario.