Una demostración práctica sobre el funcionamiento del spam

El pasado 19 de septiembre, el laboratorio de F-Secure, orientado principalmente a la protección antivirus, publicó un artículo en el que se hablaba del spam. En este artículo se hacía una recomendación clásica, si queremos evitar que nuestras direcciones de correo no acaben formando parte de listas de correo basura. Esa recomendación no es otra que evitar que nuestra dirección de correo electrónico aparezca en servicios y páginas web públicas, para evitar que los robots automáticos recolecten las direcciones, el primer paso necesario para que acaben engrosando una lista de distribución de correo no deseado.

Para ello, se empleó una dirección ficticia “info@bulk-mail.org”, utilizada frecuentemente en el argot tíacnico para denominar cuentas de correo ficticias y así evitar poner ejemplos de direcciones e-mail reales. El día 22, F-Secure volvió a publicar un pequeño texto llamado “You´re not paying attention” (no prestáis atención), en el que nos recuerda lo importante que es no publicar las direcciones. Y como el movimiento se demuestra andando, resulta sencillo ver el nivel de replicación consultando Google o Google Blog Search en busca del tíarmino “info@bulk-mail.org”

El blog de F-Secure, pese a ser muy empleado por usuarios tíacnicos, no es un foro generalista, y el nivel de replicación no es excesivamente elevado, a lo que hay que añadir que el ejemplo ya estaba presente en el buscador con anterioridad. La lección debemos aprenderla para extrapolar la situación a los sitios públicos con muchos usuarios, en los que las probabilidades de ser pasto del spam son directamente proporcionales al tráfico del sitio web donde publiquemos las direcciones de e-mail. A mayor tráfico, mayor replicación, y por tanto, mayores son las probabilidades de que nuestro buzón quede inundado de correo basura, al ser capturado por los distintos servicios automáticos de recolección que pueblan Internet.

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